viernes, 22 de febrero de 2013

Producción de textos académicos:

Leer y escribir textos académicos en la universidad plantea una serie de desafíos. Para los estudiantes son muchas las demandas lingüísticas y cognitivas asociadas con la lectura y escritura crítica que no han logrado generalizar en experiencias de aprendizajes previas. Sin embargo, constituye un reto mayor para el docente especialista del nivel universitario conjugar, tanto la atención de esas debilidades académicas de sus alumnos como la de formar disciplinariamente a un profesional durante la carrera. Por consiguiente y en atención a una situación suficientemente descrita por investigadores en alfabetización académica, Comprensión y Producción de Textos Académicos es un curso no conducente a título que orienta un trabajo de discusión obligatoria sobre aspectos teórico-prácticos relacionados con la comprensión y producción de algunos textos compartidos en el espacio académico. Se espera con este curso despertar el interés de los estudiantes por conocer cómo opera la comprensión y la producción de los textos escritos -como tareas psicolingüísticas  fundamentales- en la educación superior, pues los objetivos en este nivel académico están orientados hacia la reflexión y evaluación de aprendizajes y saberes especializados.

   

Estructura de los textos académicos
Ya lo dijimos, los textos académicos son piezas textuales que suponen un momento de producción, circulación y recepción específico, y que de manera más o menos homogénea presentan una forma y estructura similar.
Al respecto de este último punto, debemos decir que al momento de organizar un texto académico debemos tener en cuenta sus partes fundamentales 3.
En líneas generales, la parte preliminar y la central.
En el caso de los aspectos preliminares, estos son importantes e imprescindibles a la hora de presentar un texto a alguna institución, enmarcar el trabajo, etc.
En aspectos preliminares incluimos la portada, el índice, los agradecimientos (si los hubiera), etc.
La parte central
La parte central implica precisamente el nudo o los elementos más relevantes de nuestro texto. Incluye los siguientes momentos:
Introducción: En esta primera parte, debemos contemplar la presencia de
a) Fundamentación: toda propuesta debe tener un sentido, un problema que le dio origen; un por qué. Sin necesidad de extenderse demasiado, el autor de cualquier presentación debe responder a este interrogante, a fin de ubicar al lector (y/o evaluador) en la situación que originó esta idea.
b) Áreas de investigación: si el trabajo presentado requiere de un estudio para su realización, debe constar en la propuesta qué se investigará, qué áreas serán estudiadas (por ejemplo, Teatro- Dramaturgia Medieval europea)
c) Problema: planteamiento de la cuestión a tratar; es el qué a resolver en el desarrollo del estudio.
d) Objetivos: toda propuesta debe ser planteada para algo. Plantear objetivos de manera clara, sencilla y concreta hace que un trabajo tenga sentido. El o los objetivos, pueden dividirse en uno general y otros específicos, o como mejor permitan organizar la realización de la idea. Deben ser planteados con un verbo en infinitivo, y en frases completas, afirmativas, sin dejar datos sueltos. Ej.: Estudiar y analizar el teatro religioso medieval español, durante los siglos XI y XII.
Desarrollo: Este comprende el análisis e interpretación del objeto de conocimiento sobre el cual estamos trabajando.
Cierre: En este punto, es necesario que se retomen los objetivos y el / los problemas planteados, y se generen a modo de cierre conclusiones (provisorias).
No hay que olvidar un aspecto fundamental en todo texto académico: el apartado de Bibliografía4 que va inmediatamente después del cierre o conclusiones (siempre que no hubiera notas al final). Asimismo, otro aspecto a recordar y tener en cuenta es la inclusión o no del apartado Anexos (aquí se incluyen cuadros, fotografías, entrevistas desgrabadas, etc.) Como su nombre lo indica, puede estar o no.

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